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RD-CAFTA: Herramienta poderosa
Embajador Hans Hertell
9 de junio, 2005
La República Dominicana se encuentra en un momento decisivo de su historia.
He sido testigo de los esfuerzos realizados para que el país salga de la difícil
crisis por la que recientemente atravesó.
Ahora surge el potencial para una transformación rápida y fundamental. Veo un
futuro extremadamente prometedor para el pueblo dominicano –siempre y cuando los
líderes del país se aferren al principio de que su deber es asegurar el
bienestar de la sociedad dominicana. Ellos tendrán que decidir si promoverán
los intereses nacionales o los de ciertos sectores especiales.
Durante su reciente encuentro con los presidentes centroamericanos y el
presidente Leonel Fernández, el presidente George W. Bush declaró: “Nuestros
intereses mutuos son la prosperidad para nuestra gente y la paz en la región.
Hoy, una parte del mundo que una vez se caracterizaba por la opresión y las
dictaduras militares ve su futuro en elecciones libres y comercio libre.”
El tratado de libre comercio será una de esas grandes fuerzas. Por esta razón
es importante que el país ratifique el tratado.
Indiscutiblemente que el RD-CAFTA traerá consigo un proceso de ajustes.
Pero, en vez de posponer su ratificación, esperando que estos ajustes se
conviertan en realidad, lo ideal sería proceder con su aprobación. El RD-CAFTA
le aportaría al país toda una serie de beneficios que no se deben pasar por
alto. A continuación menciono sólo algunos:
Uno de los más visibles será la eliminación de las tarifas sobre muchos
productos manufacturados en los Estados Unidos.
Estos constituyen aproximadamente el 80% de las importaciones dominicanas y
reducirá de un 20 a un 30% los costos de mercancías entregadas (CIF) de una gran
cantidad de artículos que los dominicanos consumen diariamente.
Los costos de importación serán menos para artículos como repuestos de
vehículos, herramientas de trabajos, mariscos, pescados, electrodomésticos,
útiles escolares, pañales, computadoras, entre otros.
El pueblo dominicano espera que los ahorros en los costos se reflejen en
los precios de los artículos de consumo. Esto contrastaría con el dilema que han
enfrentado algunas empresas durante el último año, debido al drástico aumento
del peso.
A pesar de la apreciación de la moneda, las empresas han reducido los precios
de los artículos con lentitud, y con aprehensión por posibles fluctuaciones en
el mercado cambiario. La reducción en los precios significa mayores ahorros y un
mejor nivel de vida para los consumidores dominicanos.
Otro beneficio es que el RD-CAFTA contribuirá a la transparencia y ayudará a
prevenir la corrupción. El tratado incluye compromisos específicos para proveer
a las empresas y ciudadanos con un mayor acceso al proceso de toma de
decisiones por parte del Poder Ejecutivo.
El RD-CAFTA incluye el requisito explícito de que el Gobierno realice
licitaciones públicas para la compra de productos y servicios, y para
importantes proyectos de construcción. Estas licitaciones estarán abiertas a la
competencia internacional – en un proceso que asegurará los efectos positivos
de la competencia transparente.
Las empresas tendrán que someter propuestas competitivas, requisito que
desalentarán las comisiones que siempre termina pagando el pueblo. Una
licitación pública, abierta e internacional sería el mejor enfoque para el
metro, o para cualquier otro proyecto costoso de transporte público.
Estas mejoras, y el requisito de establecer en el comercio internacional que el
soborno es una ofensa penal, reforzarán el estado de derecho que los dominicanos
han estado construyendo y reclamando. El presidente Fernández ha insistido en
cumplir con las medidas necesarias para investigar, perseguir y disuadir la
corrupción.
La reputación de su país en cuanto a la aplicación de la ley, especialmente
en la ejecución de contratos, obligaciones internacionales, y las leyes sobre
banca, finanzas y propiedad intelectual, tendrán un efecto directo sobre el
nivel de la inversión.
Los “beneficios de transformación” que ofrece el tratado – haciéndome eco de
los comentarios del Banco Mundial y del PNUD - subrayan el hecho de que es
fundamental que el Estado invierta en bienes sociales, tales como educación,
salud e infraestructuras.
Desde que asumió el poder, el presidente Fernández ha articulado la
importancia de la inversión social para lograr la posible participación de los
ciudadanos en una economía abierta al mercado internacional.
A través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional
(USAID), mi gobierno invierte aproximadamente US$24 millones al año para
capacitar a los dominicanos para hacer exactamente eso.
El RD-CAFTA promete estos beneficios, y muchos más. Sin embargo, pese a
todos sus puntos positivos, el tratado no es la “varita mágica” que resolverá
los problemas del país.
El acuerdo es una herramienta poderosa que puede desencadenar un nuevo
crecimiento vía el comercio y la inversión.
Animo a los líderes dominicanos a que avancen rápidamente hacia la
ratificación del tratado, puesto que unirse al endoso de El Salvador, Honduras y
Guatemala los hará líderes en la región. Y este liderazgo acelerará el proceso
de aprobación en el Congreso de los Estados Unidos.
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