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Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo flag graphic
 
La Embajada

27 de agosto, 2007

La Embajada de los Estados Unidos presenta la exposición fotográfica “New York, N.Y.”

Santo Domingo.- El Centro Franklin de la Embajada de los Estados Unidos auspicia la exposición fotográfica “New York, NY” como un aporte a la celebración del mes de la fotografía en el país. La exposición fotográfica estará en exhibición durante todo el mes de septiembre, en la Capilla de los Remedios de la calle Las Damas en la  Zona Colonial.

La exhibición está compuesta por 81 fotos en blanco y negro de las edificaciones certificadas como patrimonio histórico de la ciudad de Nueva York y estará abierta al público a partir del miércoles 5 de septiembre, en horario de 9 de la mañana a 5 de la tarde.

Inicialmente esta muestra fue organizada por el Centro para la Conservación de Sitios Históricos de Nueva York, conjuntamente con la publicación del libro “Landmarks of New York” de su autora y curadora, Barbaralee Diamonstein-Spielvogel.

Esta impresionante exposición se ha exhibido en varias ciudades de Latinoamérica, entre ellas Guadalajara y Ciudad de México, Bogotá,  San José, Tegucigalpa, Panamá, Caracas, Sao Paulo, La Paz y Santiago.

Estas imágenes que fueron recopiladas en el libro  “The Landmarks of New York” reflejan el  importante papel que la arquitectura pública ha jugado en la vida de la ciudad, mostrando estructuras de viviendas públicas, centros de inmigrantes, hospitales, iglesias y estaciones de trenes.  Estas obras fueron construidas inicialmente con un propósito específico pero, a través de los años se han convertido  en modelos arquitectónicos para el resto del país.

Un poco de historia

Esta  colección de fotografías fue exhibida por primera vez en la Sociedad de Arte Municipal de Nueva York, a principios de 2005, para conmemorar el cuadragésimo aniversario de la Ley de Conservación de Monumentos Históricos. Esta Ley fue promulgada para preservar edificios, propiedades y objetos de carácter único, histórico o estético.

Desde su aprobación en 1965, se ha producido un aumento en el nivel de conciencia popular sobre la pérdida sostenida de los monumentos iconográficos, históricos, arquitectónicos y culturales de Nueva York, específicamente a partir de la devastación de la estación de tren  “Pensilvania”, reducida a escombros en 1963.

Desde entonces, la ciudad de Nueva York ha estado a la vanguardia de lo que internacionalmente constituye hoy en día un movimiento mundial de conservación.  La visión de preservar el  pasado de la ciudad encontró su permanencia en la Ley de Patrimonio, la cual ha jugado un papel importante para dar forma a la cambiante cara de la ciudad.

Esta ley protege hoy cerca de 23,000 estructuras, desde  parques y árboles hasta muelles y puentes, cementerios y sitios arqueológicos, espacios interiores y relojes, así como teatros, fábricas, museos y fuertes, para enumerar algunos ejemplos.  Fue una de las primeras leyes de su tipo y ha servido como modelo para otras similares en distintas ciudades de Estados Unidos. Gracias a ella se han conservado muchos de los íconos arquitectónicos y culturales más importantes de la nación.

Los fotógrafos

  1. Leela Accetta
  2. Argenis Apolinario
  3. Robert Baldridge
  4. Richard Barnes
  5. Julio Bofill
  6. Andrew Bordwin
  7. Richard Cappelluti
  8. Lea Marie Cetera
  9. Rona Chang
  10. Eric C. Chung
  11. Teresa Christiansen
  12. Andy Cook
  13. Reuben Cox
  14. Whitney Cox
  15. Jeremiah Coyle
  16. Timothy Dlyn-Haft
  17. Carin Drechsler-Marx
  18. Joseph Durickas
  19. Nathaniel Feldman
  20. Andrew Garn
  21. Tony Gonzales
  22. Jeanne Hamilton
  23. Kristin Holcomb
  24. James Kendi
  25. Michael Kingsford
  26. Robert Kozma
  27. Kai McBride
  28. Laura Mircik-Sellers
  29. Laura Napier
  30. Claudio Nolasco
  31. Christine Osinski
  32. Sarah van Ouwerkerk
  33. Ronnie Quevedos
  34. Andrea Robbins/Max Becher
  35. Gerri Rotondi
  36. Michael Stewart
  37. Steven Tucker
  38. Michael Vahrenwald
  39. Adam S. Wahler
  40. Bill Wallace
  41. Jennifer Williams
  42. Peter Wohlsen
  43. Bryan Zimmerman

La conservación de los edificios patrimoniales de Nueva York Celebrando 40 años por Barbaralee Diamonstein-Spielvogel

De las ciudades estadounidenses, Nueva York es líder en la conservación de sus monumentos y patrimonio arquitectónico, así como en la calidad y variedad de los recursos que en ella aún perduran.  Sorprende la abundancia y amplia variedad de sus edificios, que abarcan desde los mejores esfuerzos de los más reconocidos arquitectos hasta muchos ejemplos de excelentes construcciones vernáculas.  Se trata de un record arquitectónico que impacta sobre todos los aspectos de la vida.  Escondida en esta metrópolis, encontramos orgullosa evidencia de los grandes logros de una nación:  las tabernas y granjas del siglo dieciocho, las fábricas, bancos y oficinas del siglo diecinueve y tres siglos de casas de habitación urbanas de todos los grupos, desde las más modestas hasta las más suntuosas.   En sus edificios cívicos, fábricas, torres de oficinas, universidades, museos, parques y casas de oración del siglo XX, encontramos la historia del ciudadano neoyorkino escrita en gran formato, a través de edificios que expresan las más nobles aspiraciones y los más profundos valores de una comunidad. 

 

Este año (2005), marca el 40 aniversario de la Ley de Conservación del Patrimonio de la Ciudad de Nueva York. Desde su aprobación en 1965, se ha producido un aumento en el nivel de conciencia popular sobre la pérdida sostenida de los monumentos iconográficos, históricos, arquitectónicos y culturales de Nueva York, a partir de la devastación de la Estación de Pensilvana, reducida a escombros en 1963.  Desde entonces, la ciudad de Nueva York ha estado a la vanguardia de lo que internacionalmente constituye hoy en día un movimiento mundial de conservación.  La visión de preservar nuestro pasado encontró su permanencia en la Ley de Patrimonio, la cual ha jugado un papel importante para dar forma a la cambiante cara de la ciudad.  Esta ley protege hoy cerca de 23.000 estructuras, desde  parques y árboles hasta muelles y puentes, cementerios y sitios arqueológicos, espacios interiores y relojes, así como teatros, fábricas, museos y fuertes, para enumerar algunos ejemplos.

Las primeras en ser designadas como patrimonio histórico, el 14 de octubre de 1965, fueron la casa Pieter Claesen Wyckoff de Brooklyn, que data anterior a 1641, la calle Plan de Nueva Ámsterdam y Nueva York Colonial, ejemplos clásicos de las primeras colonias provenientes de Holanda e Inglaterra, y el Distrito Histórico de Brooklyn Heights, un vecindario de piedra arenisca, típico del siglo XIX.  Todos ellos representan la visión establecida de la historia de la ciudad.  A través de los años, la Comisión de Conservación del Patrimonio ha ido reconociendo las diversas etapas del desarrollo de esta ciudad:  la transformación de las casas en apartamientos, tipificada por los apartamientos Dakota; su evolución de la agricultura hacia la manufactura; más recientemente, su transformación en centro comercial, la designación de los “lofts” de SoHo, las grandes tiendas de  la Milla de las Damas, los primeros edificios, tales como los de Singer o Woolworth.   Conforme las nuevas estructuras envejecían, también eran designadas como patrimonio.  Irónicamente, hoy reconocemos esos edificios cuya proliferación fue el resultado del mismo ímpetu que ayudó a engendrar el movimiento conservacionista.

Los conservacionistas han entendido desde siempre los beneficios de proteger el pasado para evitar su destrucción.  Conservar nuestros monumentos y edificios nos confiere una sensación de continuidad entre pasado y presente, así como una valoración de los logros que sobreviven al individuo mismo. Esta exhibición documenta la calidad y diversidad del patrimonio neoyorkino.  Las fotografías de los edificios y monumentos no fueron tomadas a la hora de su construcción, sino durante su designación o aún después.  Por lo tanto, estas imágenes muestran que si bien muchas estructuras mantienen su integridad arquitectónica y estética, otras han sido alteradas y hasta olvidadas.   Estas fotografías fueron seleccionadas entre 1.100 estructuras designadas como patrimonio en los cinco distritos de la ciudad desde 1965 hasta principios de 2005.  La fecha de construcción de estos edificios oscila entre 1640 y 1967.  Constituyen una evidencia de nuestras ambiciones cumplidas y son una referencia de los diferentes aspectos de la vida metropolitana.  Ellas nos ayudan a elaborar un esquema del crecimiento de Nueva York, desde la ciudad mercantil hasta la moderna metrópolis, nos muestran nuestra historia cultural y encierran los sueños e ilusiones dejados atrás por cada generación fallecida, para enriquecer la vida de sus sucesores.

En Nueva York, la definición oficial de patrimonio es: “todo edificio, propiedad u objeto que haya sido designado por la Comisión de Conservación del Patrimonio por su carácter especial o por su interés o valor estético o histórico, como parte del desarrollo, herencia o características culturales de la ciudad, del estado o de la nación”.   Para entrar en la categoría de patrimonio, parte del edificio, la propiedad o el objeto debe tener al menos 30 años.

Existen tres tipos de monumentos patrimoniales:  el individual, que es exterior, una propiedad, edificio u objeto que haya sido designado como tal, aunque también puede ser aquel cuyas características exteriores hayan sido incluidas en la designación; el interior, un espacio interno que tiene cualidades patrimoniales especiales y es accesible al público; el escénico, una característica del paisaje natural o conjunto de características, situada dentro de un terreno que sea propiedad de la ciudad.    La muestra incluye ejemplos de cada tipo de patrimonio.  Además de los monumentos y edificios, la Comisión de Protección del Patrimonio también puede designar como tal ciertos distritos históricos.  Un distrito histórico es un área  de la ciudad que tiene un carácter especial o un interés estético o histórico y que representa al menos un periodo.

Los últimos 40 años no han transcurrido sin sus embates legales, pero la Ley de Patrimonio los ha resistido hasta en las más altas instancias, siendo validada por la Suprema Corte de los Estados Unidos en el caso de Penn Central, en 1978, que salvó la Estación Central. Esta ley ha respondido bien a los duros asuntos que ha tenido que enfrentar una y otra vez.  Lo que una vez fue y en ciertos lugares continúa siendo considerado como un impedimento al progreso, ha servido para probar que el otorgar el debido reconocimiento y la protección adecuada al ambiente edificado sí genera valor económico, al tiempo que promueve la belleza y el orgullo comunitario. La visión esperanzada de unos pocos se ha convertido en un instrumento de protección de nuestro futuro arquitectónico, en reconocimiento de nuestro generoso pasado.  Pero no es ni será la aplicación de una ley, sino los individuos y las organizaciones de base, los que dan voz y vitalidad a un movimiento que ha transformado estética, cultural y económicamente a la ciudad de Nueva York. Llegados a este punto, y conforme entramos en el siglo XXI, el reto ahora es encontrar una dirección audaz e innovadora hacia donde dirigir sus esfuerzos conservacionistas, para seguir edificando sobre la base sólida de logros que han sido alcanzados durante estos 40 años.

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