|
RD-CAFTA: Un Futuro Prometedor
Cámara de Americana de Comercio
25 de mayo de 2005
Cuando estuve en este podio la última vez
en febrero de 2004, el país estaba a tres meses de elecciones presidenciales, a
dos semanas de concluir las negociaciones y firma del tratado de libre comercio
el RD-CAFTA, por sus siglas en inglés - habían pasado dos semanas desde que se
celebrara el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional. El dólar se cambiaba
a 49 pesos y el país se dirigía hacia un prolongado período de crisis en el
sector energético. Era un tiempo de aprensión, incertidumbre y ansiedad.
Aplicaba la cita de un gran escritor “Este no era el mejor de los tiempos, pero
era el único que teníamos”.
Han cambiado muchas cosas desde entonces –
la elección de un nuevo presidente a través de unas elecciones libres y
transparentes. Se volvió a negociar un nuevo acuerdo stand-by con el Fondo
Monetario Internacional. La situación del sector energético ha mejorado y los
participantes de este importante sector están trabajando en un plan de
estabilización, que cuenta con la asistencia del Banco Mundial a través de un
préstamo de $150 millones de dólares. El peso ha experimentado una fuerte
apreciación y aunque se debate los efectos de la tasa de cambio, en los
diferentes sectores de la economía, todos podemos estar en que la estabilización
de la prima ha restablecido la confianza y la esperanza de los dominicanos en un
mejor futuro, ya que vemos como se están revertiendo las tendencias negativas de
la economía.
De hecho, el Secretario del Tesoro de los
Estados Unidos, John Snow, elogió al Presidente Fernández en un almuerzo privado
celebrado recientemente en Washington cuando mencionó que la República
Dominicana estaba “over-performing” (dando mucho más de lo que se exigía) en sus
compromisos con el Fondo Monetario Internacional. Esto de un país que el Fondo
consideraba el año pasado era su peor crisis en el hemisferio. Asimismo, Moodys
mejoró la clasificación de la deuda soberana de la República Dominicana.
Estoy convencido de que la República
Dominicana se encuentra en un momento decisivo de su historia. He observado y
he ayudado a que este país salga de la crisis de la cual todos hemos sido
testigos, y ahora surge el potencial para una transformación rápida y
fundamental. Permítanme ser optimista. Veo un futuro extremadamente prometedor
para el pueblo dominicano – siempre y cuando los líderes de las tres ramas del
Gobierno se aferren al principio de que su deber es asegurar el bienestar de la
sociedad dominicana en su totalidad. O sea, de que tienen que decidir si van a
promover los intereses estratégicos de la República Dominicana o los intereses
de ciertos sectores especiales. El mundo está pendiente.
Como dijo el Presidente George W. Bush el
12 de Mayo junto a los cinco presidentes de Centroamérica y el Presidente Leonel
Fernández en la Casa Blanca, y cito: “Nuestros intereses mutuos son la
prosperidad para nuestra gente y la paz en la región. Hoy, una parte del mundo
que una vez se caracterizaba por la opresión y las dictaduras militares ve su
futuro en elecciones libres y comercio libre. El tratado de libre comercio será
una de esas grandes fuerzas, ya que entrará en vigencia en una fecha escogida
por los Estados Unidos y los otros países que lo han ratificado. Tendré mucho
que decir sobre CAFTA más adelante. Pero, primero, permítanme mencionar algunos
de los otros elementos que formarán parte de esa inminente transformación:
-
Las oportunidades
tecnológicas que brinda la globalización, incluyendo cambios fundamentales
en las telecomunicaciones, el transporte y la transferencia de tecnologías;
-
El continuo
desarrollo de los servicios en República Dominicana, especialmente el sector
turismo;
-
El fortalecimiento
financiero y fiscal que surgirá de las medidas acordadas con el Fondo
Monetario Internacional;
-
El flujo continuo
de remesas de los dominicanos residentes en el extranjero, principalmente en
los Estados Unidos, y que supera los dos mil millones de dólares al año,
cifra equivalente a aproximadamente un 12% del Producto Interno Bruto (PIB);
-
El potencial
aumento de la inversión extranjera en el país, ya que el país ofrecería
mayor seguridad, certeza y condiciones más estables para los negocios; y
-
El creciente
número de empresarios dominicanos que a menudo son educados en los Estados
Unidos, quienes traerían consigo una nueva visión de prosperar en los
mercados libres internacionales.
Mientras me
preparaba para hablar con ustedes hoy, pensé en hacer una lista de “las diez
cosas positivas del tratado de libre comercio”. De hecho, encontré más de diez,
y divido estos beneficios en tres categorías:
La primera:
La Segunda:
La Tercera:
Vamos a hablar sobre la primera categoría.
Los beneficios fundamentales del tratado de libre comercio son aquellos
que los economistas podrían llamar “efectos de primer orden” – los efectos
inmediatos y los muy predecibles resultados de una re-estructuración económica
como la que contempla este tratado.
(1) El primero de estos beneficios es
la garantía de acceso permanente al mayor y más libre mercado del mundo.
Tanto República Dominicana como otros países del Caribe se han beneficiado
muchísimo, desde los años ochenta de las concesiones sobre tarifas aduanales por
tiempo limitado que fueron aprobadas por el Congreso de los Estados Unidos con
la intención de incentivar el crecimiento económico del Caribe y de sus
exportaciones. Mientras que el 90% de las exportaciones dominicanas son
introducidas en los Estados Unidos libre de impuestos debido a la legislación
especial de comercio para la Cuenca del Caribe y que vence en el año 2008, bajo
el tratado RD-CAFTA esa cifra será de un 99.6 % por tiempo permanente. De esta
manera, los exportadores podrán invertir en el país sabiendo que las reglas del
juego no van a cambiar.
(2) Otro “efecto de primer orden”
será la eliminación de las tarifas sobre casi todos los productos
manufacturados en los Estados Unidos, los cuales constituyen aproximadamente
el 80% de las importaciones dominicanas provenientes de mi país. Esto reducirá
de un 20 a un 30% de los costos de mercancías entregadas (CIF) de una gran
cantidad de artículos que los dominicanos consumen diariamente. Habrá menores
costos de importación para artículos como “repuestos de vehículos,
herramientas de trabajos, mariscos, pescados, electrodomésticos, útiles
escolares, pañales, computadoras, útiles tecnológicos y utensilios plásticos.”
La expectativa del pueblo dominicano, con
razón, es que los ahorros en los costos se reflejen directamente en los precios
de los artículos de consumo. Esto contrastaría con el dilema que han enfrentado
algunas empresas durante el último año, cuando el peso aumentaba su valor
dramáticamente. A pesar de la apreciación de la moneda, la mayoría de las
compañías dominicanas han reducido los precios de los artículos con cierta
lentitud, con aprehensión por futuras fluctuaciones en el mercado cambiario. En
contraste con esa situación, y según cita el informe de la semana pasada del
PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), esta reducción de
costo de “primer orden” es permanente y está separada de las incertidumbres del
mercado cambiario. La reducción en los precios significa mayores ahorros y un
mejor nivel de vida para los consumidores dominicanos.
(3) Un tercer beneficio sería las reglas
y compromisos claros definidos en el RD-CAFTA. Con este nuevo esquema de
transparencia se producirán mejores condiciones comerciales para las empresas en
el país y la certeza de acceso a un mercado de casi trescientos (300) millones
de consumidores, con un gran poder adquisitivo como es el de los Estados
Unidos. De hecho los 40 millones de hispanos - quienes constituyen el grupo
minoritario más grande de los Estados Unidos - son los hispanos de mayor poder
adquisitivo del hemisferio. De acuerdo a la última edición de Newsweek que
tiene en la portada al nuevo Alcalde de la ciudad de Los Angeles, con el título
de Latino Power, el mercado hispano en Estados Unidos sobrepasa los US$630 mil
millones, en una economía de casi US$12 billones. Estos dos aspectos,
conjuntamente con la proximidad geográfica y los excelentes medios de transporte
que nos unen, atraerán mucho más a los inversionistas extranjeros. De
hecho, el país en su totalidad, se convertirá en una “zona franca” en lo
relativo a la importación de insumos libres de impuestos, la creación del valor
agregado dominicano, y la exportación de productos terminados, lo cual generará
el empleo y las oportunidades que el país necesita. Esto es especialmente
importante para la supervivencia de la industria textil, en vista de la
competencia asiática. (Caucedo)
(4) Tan pronto como los Estados Unidos y
la República Dominicana voten a favor del RD-CAFTA y se haya puesto en práctica
sus obligaciones - esto puede ser dentro de un plazo de semanas o meses, los
industriales dominicanos verán la necesidad de invertir e innovar, y
actuarán rápidamente para ser más eficientes. De este modo los costos de
producción serán más bajos. Al principio, esto será un reto, pero, a la larga,
los beneficios se reflejarán en la economía y afectarán tanto los insumos
industriales como los productos terminados y listos para llegar a manos del
consumidor. En gran medida, se producirá un cambio en los recursos de “primer
orden”. Los ahorros serán transferidos a los consumidores, aumentando su poder
adquisitivo y elevando los niveles de demanda general en la economía. En teoría
los productores dominicanos, ahora más eficientes, estarán mejor preparados para
competir en el mercado global.
(5) Permítanme mencionarles, como el
quinto y último punto dentro de la categoría de beneficioso, los esfuerzos que
está realizando los Estados Unidos para invertir en programas de aumentar la
capacidad comercial de las industrias dominicanas, con la expectativa de que
los efectos se multiplicarán una vez que el TLC entre en vigor. Les pongo el
ejemplo de los programas de asistencia técnica del Departamento de Agricultura
de los Estados Unidos, diseñados para garantizar las condiciones sanitarias en
la creciente exportación de mangos hacia los Estados Unidos. De forma similar,
nuestras autoridades agrícolas han estado trabajando estrechamente con las
autoridades sanitarias dominicanas para mejorar la calidad de los servicios de
inspección sanitaria, así como otras medidas que permitan la exportación de la
carne dominicana a los Estados Unidos. La Agencia de los Estados Unidos para el
Desarrollo Internacional (USAID) ha ayudado a crear nuevos sectores para la
exportación agrícola, incluyendo la producción de vegetales chinos en la zona de
La Vega, y está ayudando a organizar redes regionales para estimular el turismo
y otras producciones agrícolas.
Como comentario aparte – verdaderamente
aprecio el sabor, la textura y el gusto de los aguacates dominicanos; y,
contrario a los comentarios de algunos de los productores de dicha fruta, los
Estados Unidos no ha cambiado sus requerimientos mercadológicos para los
aguacates. Nuestros inspectores, como se anunció el año pasado, han estado
aplicando escrupulosamente los mismos estándares a los aguacates estadounidenses
y los aguacates dominicanos – estándares que están diseñados para garantizar que
el consumidor de mi país los reciba en su punto de madurez.
La segunda categoría de beneficios tiene
que ver con la mejoría en los procesos operativos de las instituciones
dominicanas – cambios que mejorarán el ambiente empresarial, pero que
también pueden producir beneficios adicionales a la sociedad.
(6) El sexto beneficio es que el RD-CAFTA
contiene medidas para mejorar la transparencia y prevenir la corrupción.
Incluye compromisos específicos para proveer a las empresas y a los ciudadanos
con un mayor acceso al proceso de toma de decisiones por parte del poder
ejecutivo. EL RD-CAFTA incluye el compromiso del Poder Ejecutivo de elaborar
reglas comerciales a través de procesos públicos en los cuales se solicita con
anticipación los comentarios escritos sobre las propuestas. Esto formaliza el
proceso de consulta pública.
(7) Como séptimo beneficio, el RD-CAFTA
incluye el requisito explícito de que el gobierno realice licitaciones
públicas para la compra de productos y servicios y para proyectos de
construcción con valores superiores a montos definidos. Estas licitaciones
estarán abiertas a la competencia internacional – en un proceso transparente que
asegurará los efectos positivos de la competencia honesta, que entre otras cosas
atrae a las firmas con las mejores credenciales y experiencia, y que tienen que
someter propuestas competitivas que desalientan las comisiones exorbitantes que
al final siempre acaba pagando el pueblo por el encarecimiento de las obras
cuando no hay competencia. Por ejemplo, una licitación pública abierta e
internacional sería el mejor enfoque para el Metro, o para cualquier otro
proyecto costoso de transporte público.
(8) Estas mejoras, y el requisito de
establecer en el comercio internacional que el soborno es una ofensa penal
reforzarán el Estado de Derecho que los dominicanos han estado
construyendo y reclamando desde mucho antes de mi llegada. Ese es el octavo
beneficio. El Presidente Fernández ha insistido en medidas para investigar,
perseguir y disuadir la corrupción desde los primeros momentos de su llegada al
poder. Mejorar las leyes y la justicia son elementos críticos para un futuro
próspero del país. La reputación de su país en cuanto a la aplicación de la
ley, especialmente en la ejecución de contratos, obligaciones internacionales, y
las leyes sobre banca, finanzas y propiedad intelectual tendrán un efecto
directo sobre el nivel de la inversión y, por lo tanto, sobre el nivel del
crecimiento sostenible. Como dije en mi última presentación formal ante
ustedes, “el desempeño del Poder Ejecutivo y de las instituciones judiciales
está siendo estrechamente observado por todo el mundo, para ver si podrán
afrontar el reto. Y el pueblo dominicano, también está observando.”
Deseo que la justicia dominicana, aunque
sea lenta, salga fortalecida en cada uno de los grandes casos que en la
actualidad se encuentran en los tribunales dominicanos para que le den confianza
al pueblo dominicano. Ese resultado solamente, sería más que suficiente para
validar la expectativa de un futuro promisorio.
La última categoría de beneficios del
tratado de libre comercio incluye aquellos a los que yo llamo los “beneficios
de transformación” – cambios y retos que el país tendrá que enfrentar de
manera acelerada debido al tratado.
(9) Nadie debe creer que el RD-CAFTA es la
“varita mágica” que resolverá todos los problemas de la República Dominicana.
El acuerdo si es una herramienta poderosa, y un medio para desencadenar un
nuevo crecimiento vía el comercio y la inversión. Esto es, en esencia, la
conclusión de un estudio reciente del Banco Mundial y es el noveno beneficio de
mi lista.
Este estudio concluye: Que predecir los
efectos del tratado de libre comercio es “más un arte que una ciencia”.
Para mí fue muy revelador estudiar las
reacciones de los editores de los periódicos dominicanos sobre este análisis del
Banco Mundial, tan positivo y realista. Por ejemplo, escuchen algunos de los
titulares que se publicaron sobre este tema en varios matutinos dominicanos:
-
Uno de los principales periódicos que se publica en forma de tabloide desde
el año pasado publicó esta noticia en la página 7, bajo el titular “La
Pobreza Será el Desafío, aún con el CAFTA.”
-
Otro utilizó un gran titular: “Banco Mundial apoya TLC.”
-
Y un tercer periódico, perteneciente a un grupo industrial dominicano,
dirigido por un buen amigo mío, en su estilo característico utilizó un gran
titular en la primera página: “Banco Mundial Expresa Dudas sobre RD-CAFTA.”
La historia principal del RD-CAFTA sirve
como una prueba de Rotschach – el examen psicológico en el cual un individuo
estudia un diseño complejo y enigmático, y luego narra una historia sobre si
mismo. Generalmente, esa historia revela más cosas sobre el individuo, sus
motivaciones y punto de vista, que sobre el objeto bajo estudio.
Conforme a los resultados de una encuesta
realizada en abril del presente año, los dominicanos que apoyan el RD-CAFTA
sobrepasan el número de los que se oponen, en una proporción de dos a uno. Su
opinión es que la razón fundamental de dicho tratado es “ayudar al crecimiento
económico de ambos países”; consideran también que su intención es “promover
mercados abiertos y el libre comercio en el mundo”.
(10) El décimo es otro “beneficio de
transformación”, un punto extremadamente importante dentro de este acuerdo:
combinado con el programa acordado con el Fondo Monetario Internacional, ofrece
un poderoso incentivo para reformar el sistema fiscal. El sector privado
dominicano lleva mucho tiempo insistiendo en la necesidad de una reforma
fundamental, lo cual siempre es una actividad sumamente difícil de llevar a
cabo. Por ejemplo, durante la transición presidencial del año 2004, el
Presidente Mejía y su administración trabajaron con el equipo económico del
nuevo gobierno, tratando de encauzar las finanzas nacionales nuevamente hacia el
equilibrio. El paquete impositivo que salió del Congreso el pasado septiembre
produjo muchos menos resultados que los propuestos inicialmente, y estaba
básicamente orientado hacia los impuestos al consumo. Bajo ninguna manera fue
una “reforma” del sistema fiscal; y sectores influyentes abogaron por y
obtuvieron un impuesto proteccionista en contravención a las obligaciones
establecidas por la Organización Mundial del Comercio, y el acuerdo recién
firmado con los socios de CAFTA, una medida que estuvo a punto de anular la
participación del país en el tratado de libre comercio.
Este es el momento de intentarlo de nuevo –
y reconozco que la labor no será fácil.
El Órgano de Solución de Diferencias de la
OMC concluyó que la “comisión cambiaria” del trece por ciento cobrada por
Aduanas es inconsistente con los compromisos de la República Dominicana con la
OMC. Por lo tanto, el país tendrá que modificar esta medida de manera conforme
con las disposiciones de la OMC.
La deducción lógica es que el deseo de la
Asociación de Industrias, de que dicha comisión sea abolida, debiera ser
complacido inmediatamente mediante un acto de la Junta Monetaria.
En la actualidad, más del 31% de los
ingresos del gobierno proviene de impuestos al comercio, que después del ITBIS
son la segunda mayor fuente de ingresos. La modificación de la “comisión
cambiaria” y la eliminación de las tarifas sobre la mayoría de los productos
estadounidenses requerirá una reestructuración importante del presupuesto del
gobierno – y probablemente, cambios fundamentales en sus fuentes de ingreso.
Las decisiones sobre la composición de los
impuestos son responsabilidad soberana de la República Dominicana – es decir,
deben ser determinadas por un consenso negociado entre todos los participantes,
y a la vez, la reforma fiscal debe ser consistente con los compromisos de la
República Dominicana con la OMC y con RD-CAFTA. Esto tomará tiempo.
En mi humilde opinión sería un terrible
error dilatar la ratificación del acuerdo de libre comercio hasta que se haya
completado la reforma fiscal. La República Dominicana perdería la competencia
regional ante aquellos miembros del CAFTA que ya han ratificado el tratado.
Animo a los líderes dominicanos a que
avancen rápidamente, ahora, en la ratificación del RD-CAFTA, puesto que el hecho
de que ustedes se unan al endoso de El Salvador, Honduras y Guatemala junto a la
exitosa visita del Presidente de la República en Washington hace dos semanas,
acelerará el proceso de aprobación en el Congreso de los Estados Unidos.
(11) El onceavo beneficio de mi lista es
el hecho de que la realidad del RD-CAFTA atraerá la atención a un tema de
fundamental importancia: cómo mejor determinar y otorgar los beneficios de
transformación del RD-CAFTA al sector agrícola. Esta es un área en la
cual es absolutamente esencial formular una visión nacional, basada en datos
concretos en vez de en los sueños febriles que han sido parte de alguna de la
propaganda y retórica contra el tratado de libre comercio en los últimos diez
meses. El país tiene tiempo suficiente para hacer esto, puesto que los
negociadores acordaron calendarios generosos para la implementación gradual de
acceso al mercado de los productos más sensitivos, con períodos de 15 y hasta 20
años.
Les recuerdo, sin embargo, que dicho
calendario empieza a correr el día que el CAFTA entre en vigencia, sea o no la
República Dominicana parte del acuerdo en ese momento. No pueden ustedes darse
el lujo de esperar.
Es una característica del proceso de
desarrollo económico que conforme un país se hace más rico la industria y los
servicios se expanden, mientras que la parte agrícola de la producción nacional
se reduce. En este aspecto, permítanme ofrecerles algunas cifras: alrededor de
un setenta por ciento de la población dominicana vive en zonas urbanas. En la
actualidad, la agricultura emplea a un diecisiete por ciento de la mano de obra
dominicana y genera menos de un once por ciento del producto interno bruto. Un
treinta por ciento de la población dominicana, incluyendo tanto la urbana como
la rural, es pobre. Comparen esas cifras con la situación en Guatemala, por
ejemplo, el único de los países centroamericanos con una economía de tamaño
comparable. Allí, el cincuenta por ciento de la mano de obra trabaja en la
agricultura, produciendo un veintidós por ciento del PIB – en un país en el que
tres cuartas partes de su población vive en la pobreza.
El reto de la transformación es el de
encontrar formas de proveer asistencia, educación, herramientas e
infraestructura a todas esas familias rurales a mediano y largo plazo, para
permitirles a un gran número de ellos sustituir una ineficiente producción de
productos agrícolas básicos con altos costos de producción, a la producción de
productos y servicios con mayor valor agregado, permaneciendo en la medida de lo
posible en sus propias regiones. Dada la proporción relativa de habitantes
urbanos y rurales del país, y del relativamente alto ingreso per cápita de la
República Dominicana, es totalmente factible llevar a cabo esta conversión
gradual.
(12) Esto me lleva al doceavo punto, que
tiene aún mayor “beneficio de transformación” – una vez más haciéndome eco de
los comentarios de los analistas del Banco Mundial y observando las muchas y
buenas recomendaciones del Informe sobre el Desarrollo Humano para el 2005 del
PNUD. La aprobación inminente del RD-CAFTA subraya el hecho de que es
fundamental invertir en bienes sociales – la educación, la salud y las
infraestructuras – para permitirles a los dominicanos prepararse mejor para
participar en la vida económica y social de la nación. En la plataforma de su
partido y muchas de sus reflexivas presentaciones desde que asumió el poder, el
Presidente Leonel Fernández ha articulado elocuentemente la importancia de la
inversión social para lograr la posible participación de los ciudadanos en una
economía abierta al mercado en un mundo globalizado. A través de las ayudas
para el desarrollo administradas por el AID, mi gobierno está invirtiendo
aproximadamente veinticuatro millones de dólares al año orientados, directa o
indirectamente, a preparar a los dominicanos para hacer exactamente eso.
(13) Y finalmente, conjuntamente con los doce beneficios anteriores, ultimo es
el más amplio de los “beneficios de transformación”. Se trata de la
ratificación del RD-CAFTA como manifestación del compromiso de la República
Dominicana con el hemisferio y con el mundo, colocando firmemente a la
nación como defensora del libre comercio, la competitividad económica y la
cooperación pacífica multinacional. EL RD-CAFTA amplió significativamente los
compromisos recíprocos ya existentes en los tratados de libre comercio de la
República Dominicana con los estados centroamericanos. Espero que una vez el
RD-CAFTA entre en vigor en julio de este año, este hecho contribuya a mantener
el avance hacia una Zona de Libre Comercio en las Américas. El Presidente
Fernández y su gobierno han aceptado los compromisos asumidos frente a la
Organización Mundial del Comercio y los órganos que la componen. Los Estados
Unidos espera el apoyo en la OMC de la República Dominicana y de otros socios
comerciales cercanos, conforme seguimos persiguiendo nuestras muchas propuestas
en dicha organización, incluyendo la iniciativa de reducir el número de
subsidios a la producción agrícola a nivel mundial.
Si CAFTA no es ratificada, los pobres de la región no van a poder mejorar su
condición y por el contrario su posibilidad de progresar van a ser minimizadas
grandemente. Citó al Embajador Robert Zoellick que negoció el acuerdo. “Si
CAFTA es derrotada no va a ser reemplazada por un mítico acuerdo perfecto, que
incorporaría todos los deseos de sus oponentes en vez, Centro América y la
República Dominicana estarán en una permanente desventaja. Si CAFTA se cae, los
derechos laborales en Centroamérica y República Dominicana no van a ser
fortalecidos, en vez la competencia para los empleos va a ser más desesperante y
va a empeorar la condición de los sindicatos y los trabajadores”.
Es un gran privilegio, y uno de los mayores
satisfacciones de mi función como representante del Presidente Bush ante el
Gobierno dominicano, y ante el pueblo dominicano, trabajar con la Cámara
Americana de Comercio. Como líderes empresariales ustedes son los miembros más
reflexivos, exitosos y conscientes, y con mayor influencia en esta sociedad; y
además tienen la ventaja, debido a su relación con los Estados Unidos y con la
República Dominicana, de servir tanto como puente y como intérpretes para ambas
sociedades.
La Cámara Americana de Comercio demostró su
liderazgo y su compromiso con estos principios compartidos cuando se creó,
después de mucha discusión y análisis la Coalición a favor del RD-CAFTA, y la
incluyó en su vigorosa agenda por todo el país para explicar las realidades del
tratado y para contrarrestar los alegatos sin fundamento en contra del RD-CAFTA.
Ha solicitado un examen objetivo de los hechos y un diálogo razonable en busca
de un consenso – tanto sobre lo que es mejor para la sociedad dominicana, como
sobre la forma de hacerlo realidad.
Estoy convencido de que con la ayuda de la
Cámara Americana de Comercio y sus miembros, nuestros respectivos países serán
aliados más unidos y se apoyarán mutuamente en los momentos de cambio y ante los
retos que se presenten en el camino, algunos de los cuales he descrito para
ustedes en el día de hoy. Nuevamente, gracias en nombre de mi Presidente y de
mi gobierno y, gracias, a nivel más personal, de mi parte y de la de mi familia. |