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El DR-CAFTA: Retos y Oportunidades

Palabras pronunciadas por
Honorable Señor Roland W. Bullen
Encargado de Negocios
Embajada de los Estados Unidos

Cámara Americana de Comercio de Santo Domingo

21 de noviembre, 2007

Es un honor para mí poder dirigirme a ustedes, los miembros de la Cámara Americana de Comercio. Asimismo, quisiera darle las gracias a Chris Paniagua, Presidente de la Cámara Americana y a la Junta de Directores, por invitarme a participar hoy con ustedes.

Primero, a nombre de la Embajada de los Estados Unidos de América, quiero expresarle nuestras condolencias al Gobierno y pueblo de la República Dominicana por la pérdida de aquellos que perecieron durante la Tormenta Tropical Noel. Al día de hoy, mi gobierno ha donado unos tres millones de dólares en ayuda a beneficio de los damnificados y de los que sufren, a causa de la tormenta. Además, el ejército de los Estados Unidos canalizó sus recursos – helicópteros, aviones, medicinas, y provisiones – para asistir en los esfuerzos de búsqueda y rescate. Decenas de voluntarios del Cuerpo de Paz contribuyeron a distribuir provisiones a aquellas personas afectadas por las inundaciones. Nuestro equipo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha trabajado muy de cerca con el pueblo dominicano y con representantes del sector privado en el proceso de reconstrucción que se está llevando a cabo. Miles de ciudadanos estadounidenses también han realizado contribuciones. Estamos con ustedes en los buenos y malos momentos.

El sector privado está jugando un papel fundamental ayudando a las comunidades recuperarse de las inundaciones devastadoras. En estos momentos, el sector empresarial, las ONGs, escuelas, los grupos religiosos, sindicatos y otras entidades sociales tienen la oportunidad de asociarse con el sector público en los esfuerzos que se están realizando para reconstruir y desarrollar las comunidades. Felicito a estas empresas que practican un activismo cívico pujante. Cuando contribuimos a que las personas se reintegren a sus trabajos, y ayudamos a que los niños se reintegren a sus estudios, no sólo ayudamos a la sociedad sino también a la economía. Sólo tuvimos que observar el reciente desborde de sentimientos de gratitud expresados por el pueblo tras el fallecimiento del Reverendo Padre Luis Quinn. Su desinteresada devoción por el desarrollo de su comunidad, y los esfuerzos realizados por él para lograr el entendimiento internacional, pueden servir de ejemplo para todos nosotros.

Aprovecho la ocasión para darle las gracias a la Cámara Americana por sus altos sentimientos cívicos. Al fomentar mejores condiciones para el comercio y el intercambio comercial, también contribuyen al fortalecimiento de nuestras sociedades. Yo, en particular, agradezco los esfuerzos realizados por la Cámara para facilitar el diálogo entre los sectores público y privado sobre el tema que trataremos hoy: el Acuerdo de Libre Comercio entre los Estados Unidos-la República Dominicana y Centroamérica, también conocido como el DR-CAFTA. La Cámara jugó un papel fundamental para generar el apoyo que necesitaba este acuerdo, y ahora la Cámara es un factor principal en contribuir a su exitosa implementación.

En realidad, no importa si provenimos de los sectores público o privado. Nuestra meta es contribuir a satisfacer las necesidades básicas de las personas, como son la salud y la educación. Nuestra meta también debe ser ayudar a los ciudadanos a mejorar sus niveles de vida y desatar sus oportunidades para que puedan prosperar económicamente. A principios de este mes, durante el Foro de la Casa Blanca para el Comercio Internacional e Inversión, el Presidente Bush nos recordó que el propósito de los acuerdos de libre comercio es “ayudar a construir un hemisferio que vive en democracia, realiza intercambios comerciales en libertad y crece en prosperidad.”

En su centro el DR-CAFTA tiene que ver con ayudar a la gente, ayudando a sus respectivos gobiernos socios aprovechar los beneficios de los mercados que se abren a sus pueblos. El acuerdo comercial tiene que ver con descubrir las nuevas reservas de capital humano en nuestros respectivos países. El acuerdo también tiene que ver con la creación de nuevas redes comerciales y amistad entre nuestros pueblos.

La aprobación del DR-CAFTA ha abierto la puerta a nuevas oportunidades que buscan fortalecer la economía dominicana, las instituciones democráticas y los procedimientos. El 1 de marzo, fecha en que entró en vigencia el DR-CAFTA, los impuestos de importación para más de 4,300 productos provenientes de los Estados Unidos y Centroamérica fueron eliminados de inmediato. Las exportaciones dominicanas empezaron a recibir un tratamiento más favorable en los mercados estadounidense y centroamericano, incluyendo la entrada libre de impuestos a los Estados Unidos del 99.6 por ciento de todos los productos. Permítanme repetir esta última cifra: el 99.6 por ciento de todos los productos dominicanos exportados a los Estados Unidos ahora a mi país completamente libre de impuestos.

En realidad, esa fue la parte más fácil de la implementación del tratado. Muchas de las provisiones del DR-CAFTA requieren más cambios a las leyes y regulaciones y éstas tomarán más tiempo de aprobar e implementar. Estas reformas, que buscan proveer la liberalización de los mercados, la transparencia y la estabilidad en ciertas áreas de la economía, contribuirán a sentar el terreno para el crecimiento y desarrollo económicos a largo plazo. La economía dominicana creció de manera significativa en el 2005 y el 2006. Se espera que crezca en un ocho por ciento este año, aunque las inundaciones podrían tener cierto impacto sobre estas cifras. Sin embargo, si la República Dominicana espera sostener este impresionante nivel de crecimiento, el proceso de la reforma económica requerirá de mucho trabajo y tendrá que contar con el compromiso sostenido y los esfuerzos realizados por el gobierno, el sector privado, y la sociedad civil.

La creación de un sistema de intercambio comercial institucional y transparente beneficiará a todos los miembros de la sociedad. Para alcanzar aquí un efectivo sistema de intercambio comercial, basado en las reglas internacionales de comercio, se necesitan realizar esfuerzos adicionales para fortalecer la administración aduanal, la protección de los derechos de propiedad intelectual, los servicios de intercambio comercial, inversión, y servicios financieros, la adquisición de bienes gubernamentales, la administración de un sistema de cuotas impositivas y el cumplimiento de regulaciones sanitarias y fito-sanitarias.

El DR-CAFTA es una nueva fundación para la construcción de un futuro brillante para la República Dominicana. Este acuerdo le da a la República Dominicana acceso permanente, libre de impuestos, a la más grande economía del mundo, valorada en aproximadamente US$13 trillones. Ahora que la República Dominicana tiene este acceso, necesita determinar cómo debe aprovechar esta coyuntura. Los Estados Unidos está trabajando de cerca con el gobierno, con el sector privado, y con las organizaciones de la sociedad civil apoyando la implementación efectiva del tratado en la República Dominicana. Los Estados Unidos también está proveyendo asistencia para apoyar programas dirigidos a mejorar las prácticas laborales y medioambientales, y garantizar que una amplia gama de la sociedad se beneficie de estos acuerdos de una manera sostenible.

Es importante recordar que los Estados Unidos y la República Dominicana son más que socios comerciales – también son amigos comprometidos con la construcción de un Hemisferio Occidental más sólido, próspero y democrático. La pregunta es cómo aprovechar las ventajas y oportunidades que brinda el tratado, y confrontar al mismo tiempo los retos creados por el DR-CAFTA para poder alcanzar esta meta. Ahora, quisiera poder hablar sobre este reto hablando sobre las oportunidades que ya han sido creadas como resultado del DR-CAFTA.


Inicié mis palabras indicando que el 99.6 por ciento de todos los productos dominicanos ahora entran libre de impuestos al mercado estadounidense. Sin embargo, debido a que la República Dominicana disfruta de un tratamiento preferencial y libre de impuestos bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe, aún antes de entrar en vigencia el acuerdo, es posible que el impacto inicial del acuerdo no haya sido tan dramático como se esperaba. En realidad, las exportaciones de la República Dominicana hacia los Estados Unidos han caído en lo que va de año, en comparación con las cifras del año pasado. Sin embargo, esta caída es el resultado de una intensa competencia proveniente de los productores de ropa y del mercado textil asiático. Es importante indicar que la caída de las exportaciones dominicanas a los Estados Unidos se produjo antes de la implementación del DR-CAFTA. Sin embargo, si se analiza cómo se están comportando otros productos de exportación dominicanos hacia los Estados Unidos, excluyendo los textiles y las confecciones, notará que las exportaciones crecieron en un 6.5 por ciento entre enero y septiembre de este año, comparado con el mismo período el año pasado.

Así que podemos afirmar que sí ha habido crecimiento en las exportaciones dominicanas bajo el CAFTA. Aunque este acuerdo no es una solución mágica para la industria textil y de confección de la República Dominicana, podría contribuir a que las empresas dominicanas puedan, de manera dramática, reducir sus costos adquiriendo a precios asequibles tecnología avanzada e insumos para la producción, y al mismo tiempo explotar las fortalezas de otras áreas de la economía dominicana que son competitivas.

Para verdaderamente explotar este amplio mercado en los Estados Unidos y Centroamérica, es importante identificar las áreas donde las empresas locales tienen una ventaja comparativa, así como buscar nichos de mercado potenciales y detectar sectores como la comunidad domínico-americana en los Estados Unidos. Bien sea la exportación de cerveza o café dominicano, hay mercados haya afuera que esperan ser identificados.

Un sector de la economía que ha experimentado un incremento significativo en las exportaciones en los últimos años ha sido la agricultura. Las exportaciones agrícolas a los Estados Unidos subieron 3.5 por ciento durante los primeros ocho meses del año. Específicamente, los Estados Unidos ha incrementado sus importaciones en una amplia variedad de productos agrícolas de gran valor, considerados como exportaciones dominicanas no-tradicionales, como lo son las frutas y los vegetales.

Para apoyar este tipo de crecimiento, la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, también conocida como la USAID, ha estado promoviendo el desarrollo económico al ofrecer asistencia para el fortalecimiento de la capacidad comercial. Por ejemplo, la USAID ayudó a desarrollar “clusters” agrícolas para productos que tienen muy buen potencial para fines de exportación. La USAID agrupó a los productores de mangos, así como a los suplidores, a las compañías de transporte y a agencias gubernamentales con el objetivo de crear sociedades fuertes dentro del sector público que mejoraron su capacidad para competir a nivel global. Esta asistencia contribuyó a garantizar que se cumplieran los requisitos sanitarios y fito-sanitarios, y que todas las exportaciones estuviesen libres de plagas. La USAID también introdujo nuevos métodos para poder y empacar los productos, y trabajó muy de cerca con las agencias estadounidenses para lograr la aprobación final de la importación de mangos. El resultado ha sido que los inversionistas privados están interesados en establecer plantas de tratamiento para mangos y técnicas de podar introducidas por la USAID. Esto ha dado como resultado la duplicación de las cosechas, el mejoramiento en la calidad de las frutas y la reducción en los costos. Se han incrementado los conocimientos del mercado y estos grupos se han convertido en exitosos exportadores.

La USAID también ha trabajado con el “cluster” de café de Jarabacoa, ayudando a los pequeños productores mejorar la calidad de su producto y así poder cumplir con los estándares internacionales y obtener más conocimiento sobre las oportunidades que ofrecen los mercados internacionales. Otros productores están ahora emulando el éxito de estos “clusters”, incluyendo aquellos involucrados en la producción de piña, guineos orgánicos, cacao y otros productos. Claro está, todo lo relacionado con la calidad y la mejoría en los precios beneficiará a los consumidores locales.

El atraer nuevas oportunidades de inversión a la República Dominicana es otra manera importante de incrementar el crecimiento económico. Los inversionistas están buscando maneras de entrar a los mercados del DR-CAFTA.

En el 2006 se reportó que la inversión extranjera directa en la República Dominicana es de más de mil millones, según los datos ofrecidos por el Banco Central. En los últimos años la inversión directa extranjera se ha concentrado en las áreas de turismo, zonas francas, generación de electricidad, desarrollo de bienes raíces y comunicación. Al mejorar el clima de inversión, se ayudará a atraer más inversión foránea.

He sentido gran satisfacción al ver los grandes esfuerzos realizados por la República Dominicana durante el pasado año para agilizar la creación jurídica de una nueva empresa. El informe “Doing Business 2008”, emitido por el Banco Mundial, reconoció los esfuerzos realizados por la República Dominicana en este sentido, y ubicó al país 18 puntos por encima en la lista donde aparecen los países. Esto es una importante medida de progreso y me gustaría congratular a las instituciones que colaboraron para hacer realidad este logro.

Asimismo, el DR-CAFTA, puede ayudar a posicionar a la República Dominicana como un lugar atractivo para las empresas internacionales que buscan una plataforma geográfica y comercial para sus exportaciones a los mercados estadounidenses y centroamericanos. Los estudios han indicado que para los inversionistas la estabilidad política y económica, el Estado de Derecho y el buen gobierno, son importantes cuando están tomando decisiones sobre dónde invertir. Bajo las provisiones de inversión del DR-CAFTA, los inversionistas tendrán una protección legal más efectiva, y medidas más eficientes de manejo de disputas. La consistente y transparente manera de aplicar las leyes y regulaciones minimiza los riesgos, y le ofrece al inversionista mayor seguridad de que pueden realizar sus negocios de una manera competitiva en la República Dominicana.

Para lograr que los inversionistas logren confianza la República Dominicana debe cumplir con los compromisos asumidos en el DR-CAFTA y se debe implementar las leyes, regulaciones y reglas acordadas para garantizar la transparencia. La República Dominicana acordó hacer públicas sus leyes, regulaciones, procedimientos y decisiones administrativas sobre la aplicación general en torno a cualquier asunto tratado por el acuerdo. También acordó publicar, por adelantado, cualquier medida que pretenda adoptar y proveer a las personas interesadas la oportunidad de realizar consultas sobre estas medidas. Finalmente, la República Dominicana se comprometió en eliminar el soborno y la corrupción en el comercio internacional y en la inversión, convirtiendo esto en ofensas criminales para cualquier funcionario que ofrezca o reciba sobornos. También para cualquiera que ayude, contribuya o conspire en torno a estas ofensas. La implementación de estas medidas contribuirá a un clima de inversión más abierto y atractivo.

La globalización ya no es una opción. Es una realidad. Aquellos que sepan aprovecharla y la vean como una oportunidad, tendrán éxito. Aquellos que no se adapten, confrontarán dificultades. La mayoría de los dominicanos sabe esto, especialmente los representantes del sector privado. El DR-CAFTA, y todo el proceso que se llevó a cabo hasta su firma, ya ha generado nuevas actitudes entre un sinnúmero de empresas dominicanas que reconocen que se necesitan preparar no sólo para el acuerdo, sino también para una creciente competencia internacional. Este reconocimiento ya ha generado millones de dólares en inversión en las áreas de tecnología, entrenamiento y otros requisitos que demanda la empresa privada. Durante los últimos tres años, el Gobierno y el sector privado (con la asistencia de la USAID) han asumido importantes reformas políticas. Muchos, como por ejemplo la ley de competitividad, diseñada para la creación de buenas prácticas empresariales, no son necesariamente parte del acuerdo. Sin embargo, esta ley fue motivada por el DR-CAFTA. Los dominicanos entendemos que el tema no es simplemente cumplir con el acuerdo, sino de buscar una plataforma de reformas que cumplan directamente con las demandas de la economía global.

La exitosa implementación del DR-CAFTA dependerá grandemente del fortalecimiento de las instituciones públicas y privadas. Las agencias gubernamentales responsables de llevar a cabo las obligaciones establecidas por el acuerdo necesitan desarrollar el conocimiento y los experticios técnicos necesarios para implementar este complejo acuerdo comercial. Deberán enfocarse en la administración de políticas de intercambio comercial, en la observación y ejecución de las leyes, en las regulaciones y políticas relevantes, en el cumplimiento de las obligaciones pautadas por las leyes y el acuerdo, y en el desarrollo de la capacidad de las instituciones de entrenar sus recursos humanos. Al enfocar la atención en estas instituciones, la República Dominicana creará una sólida base donde se fortalecerá el desarrollo económico y mejorará el Estado de Derecho. Sin embargo, si no se crea una sólida organización capaz de monitorear el cumplimiento y garantizar que las obligaciones del tratado sean cumplidas, las empresas no se podrán beneficiar de las oportunidades disponibles bajo el acuerdo y los inversionistas no confiarán en el país.

Afortunadamente, el gobierno no está solo en sus intentos por implementar estos cambios. El DR-CAFTA es el primer acuerdo comercial en América Latina y el Caribe que incluye un componente sobre el fortalecimiento de la capacidad comercial. Los Estados Unidos está trabajando con los países del DR-CAFTA para diseñar Planes Nacionales de Acción que identificará la capacidad de entrenamiento que necesita cada país. El plan de acción servirá como herramienta para movilizar y manejar la asistencia – tanto de fuentes públicas como privadas – para apoyar la implementación de acuerdos negociados, y llevar a cabo la transición y los cambios necesarios para poder fortalecer los vínculos entre el comercio internacional y el desarrollo.

En el 2007 la USAID dispuso aproximadamente US$11.8 millones en asistencia directa para la República Dominicana para el fortalecimiento de la capacidad comercial, y espera proveer otros US$11 millones en el 2008. Está incluido en esta asistencia los proyectos dirigidos a asistir al Gobierno dominicano en la implementación del DR-CAFTA de manera efectiva, incrementar las exportaciones de los pequeños cosecheros y procesadores del sector agrícola, y promover un turismo sostenible basado en los recursos naturales y culturales del país. Se espera que esta asistencia alcance la cifra de US$50 millones en los próximos cinco años, gracias a los fondos Portman-Bingaman. Estos fondos se concentrarán en ayudar al país a reducir la pobreza y ser más competitivo en la economía global.

El Proyecto de Implementación del DR-CAFTA, iniciado en septiembre de 2007, apoyará los esfuerzos que realizan las instituciones del Gobierno dominicano, especialmente la Dirección de Comercio Exterior de la Secretaría de Estado de Industria y Comercio, las empresas privadas y asociaciones empresariales, y organizaciones de la sociedad civil para implementar con efectividad el DR-CAFTA en la República Dominicana.

El Programa de Diversificación Económica Rural de la USAID es un programa de cinco años que ayudará a construir y ampliar el actual programa de “clusters” agrícolas, auspiciado por el Consejo Nacional de Competitividad, el Banco Inter-Americano de Desarrollo y la USAID. Este programa continuará ofreciendo asesorías mercados lógicos, tecnológicos y financieras para ayudar a los pequeños cosecheros y a las agro-empresas a incrementar sus ventas e ingresos netos, haciéndose más competitivos en el mercado global.

El Proyecto de Alianza de Turismo Sostenible de la USAID, el cual se encuentra actualmente en la fase de diseño, es un proyecto de cinco años que se espera se implementará próximamente durante el primer cuatrimestre de 2008. Este proyecto, donde se trabajará de cerca con las Secretarías de Turismo, Medio Ambiente y Recursos Naturales, y Cultura, así como con la asociación de hoteles y organizaciones comunitarias tiene como primer objetivo incrementar el fortalecimiento de los pequeños y medianos negocios en un ambiente que favorezca el medioambiente. Se espera que este programa pueda aglutinar un equipo de clase mundial de individuos e instituciones provenientes de los sectores público, privado, ONGs y sectores internacionales de turismo para buscar nuevas maneras de incrementar la inversión en el turismo sostenible de la República Dominicana.

El Gobierno de los Estados Unidos también comprometió US$39.6 millones en el año 2006 para ayudar a los países del DR-CAFTA mejorar las prácticas laborales y medio ambiental, y garantizar que un amplio espectro de las sociedades del DR-CAFTA se pueda beneficiar del libre comercio de una manera balanceada y sostenible. Los proyectos laborales en la República Dominicana incluyen trabajar con las organizaciones laborales para crear consciencia de sus derechos, así como fortalecer la capacidad de la Secretaría de Estado de Trabajo a ejecutar las leyes laborales. Asimismo, con la Secretaría de Estado de Educación para ayudar a ejecutar las actuales leyes relacionadas con el trabajo infantil.

Desde el sector medioambiental, la USAID está ofreciendo asistencia técnica y fondos para el desarrollo de regulaciones medioambientales y políticas, así como pequeños proyectos vinculados al ecoturismo, en la mejoría del sector café y del cacao, así como la conversión de desperdicios sólidos a fertilizantes orgánicos.

Todos estos esfuerzos que se están realizando para fortalecer las instituciones y proveer asistencia en el fortalecimiento de la capacidad comercial, no serán efectivos sin una fuerza laboral bien entrenada y educada para implementar estos programas.

Me gustaría hacer hincapié aquí sobre lo importante que es la educación como base para el desarrollo de este país, y de cualquier otro país. Un sistema de educación fuerte, que se concentre en mejorar la calidad de la educación brindada, es crítico para poder ser competitivo en una economía global. La República Dominicana necesitará invertir en mejorar la calidad de su educación, específicamente en sus escuelas primarias, para así poder garantizar que los beneficios del DR-CAFTA sean disfrutados por toda la sociedad dominicana. El desarrollo de una bien educada fuerza laboral atraerá a los inversionistas y conducirá a empleos mejor pagados. La USAID provee aproximadamente US$2 millones por año para fortalecer la educación básica a nivel de primaria a través de acuerdos con la PUCMM. Estos programas ofrecen entrenamiento para profesores, un pequeño programa para jóvenes de alto riesgo que no asisten a ningún centro educativo, y con el apoyo de la Cámara Americana en apoyo al Programa de Invertir en la Educación para la Competitividad. Sé que muchos de ustedes hoy aquí están contribuyendo con este último programa. Para aquellos de ustedes que contribuyen, los felicito. Para aquellos de ustedes que todavía no participan en este programa, les exhorto a que lo hagan debido a la necesidad crítica de mejorar la calidad de la educación primaria pública en este país.

Una democracia saludable y las instituciones fuertes juegan un papel importante en el incremento del intercambio comercial, y en la promoción de un amplio crecimiento económico. Así que, antes de concluir, me gustaría decir algunas palabras sobre las próximas elecciones presidenciales.

En sólo seis meses este país participará en un gran ejercicio de la democracia. Aunque el proceso electoral es un ejercicio soberano, los Estados Unidos está listo para brindar asistencia. Lo hacemos con la confianza de que la Junta Central Electoral administrará con mucha capacidad el proceso electoral, y que importantes organizaciones de la sociedad civil, como Participación Ciudadana, monitorearán la campaña y el proceso electoral.

Reconocemos que hay temas relacionados con el proceso electoral que todavía aún no se han resuelto. Algunos dominicanos han expresado su preocupación sobre las regulaciones electorales propuestas por la Junta Central Electoral. Otros han comentado sobre lo que consideran es el uso inapropiado de los fondos gubernamentales para promover los candidatos políticos. Este es un debate saludable, y exhortamos a nuestros amigos dominicanos a continuar con este diálogo de una manera abierta y de buscar soluciones que contribuyan al fortalecimiento de su sistema democrático.

En las últimas elecciones celebradas aquí, alrededor de un 60% de la población elegible ejerció su derecho al voto. Esta es una cifra impresionante, y una que los Estados Unidos no ha podido imitar en los últimos años. Felicitamos al pueblo dominicano por su entusiasmo por la democracia, y les deseamos mucha suerte el próximo 16 de mayo.

Al principio de mi discurso dije que el DR-CAFTA es la base sobre la cual se construye un luminoso futuro para el país. La entrada en vigencia del tratado fue el primer paso hacia esta meta. Sin embargo, el trabajo que sigue es la implementación del tratado, y esa es la verdadera llave hacia el éxito. Este es el momento de garantizar que las reformas necesitadas y el fortalecimiento de las instituciones se hagan de manera correcta. Una vez que esta sólida base esté en su lugar, la inversión, el intercambio comercial y el desarrollo económico llegarán.

El Gobierno de los Estados Unidos desea continuar trabajando con nuestros socios dominicanos para ampliar nuestros sólidos lazos democráticos para así poder contribuir con la estabilidad y prosperidad de nuestro hemisferio.

¡Nuestro futuro será luminoso si trabajamos juntos!

Gracias por su presencia, y les deseo un Feliz Día de Acción de Gracias a todos.

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