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CUATRO PILARES DE LAS RELACIONES ENTRE REPUBLICA DOMINICANA Y LOS ESTADOS
UNIDOS
Discurso pronunciado por
P. Robert Fannin
Embajador de los Estados Unidos
Almuerzo de la Cámara Americana de Comercio
Miércoles, 20 de febrero, 2008
Mi esposa Lisa y yo estamos encantados y nos sentimos
honrados de estar aquí en la República Dominicana. Me gustaría poder hablarle
hoy a ustedes en español, y así practicar bien el idioma. Pero creo que todos
estaremos mejor si hoy hablo en inglés.
El pueblo dominicano nos ha hecho sentir como si
estuviésemos en nuestra casa. Hasta fui invitado a tirar el primer lanzamiento
en un juego de las Aguilas y el Licey, el mes pasado. Mi esposa me ayudó a
practicar en el patio de la residencia de la Embajada. En el partido, le tiré
un “strike” a un bateador de siete pies de estatura.
Amigos, amigas…es un gran placer y un honor estar hoy aquí
con ustedes.
La Cámara Americana de Comercio tiene una historia de la
cual se debe sentir orgullosa. En sus 85 años, ha tomado el liderazgo en muchos
eventos de importancia. La Cámara y la Embajada son espíritus hermanos.
Compartimos las mismas ideas y esperanzas en torno a las relaciones domínico-americanas.
El año pasado el Presidente Bush dijo lo siguiente, en
relación con las naciones del Hemisferio Occidental: “Nos estamos convirtiendo
en una comunidad vinculada por valores comunes e intereses compartidos en los
fuertes lazos que unen a la familia y a la amistad. Estos lazos crecientes han
ayudado a avanzar la paz y la prosperidad en ambos continentes”.
Los cuatro pilares de la política exterior de nuestro
Presidente, y que refuerzan esta paz y prosperidad en las Américas, son:
-
la consolidación de la democracia;
-
la promoción de la prosperidad;
-
la inversión en los ciudadanos; y,
-
la protección de la seguridad de los Estados democráticos.
¿Qué significado tienen estos pilares en el contexto
dominicano?
Antes que nada, permítanme primero hablar sobre el tema de
la consolidación de la democracia. En este sentido, los dominicanos tienen
razón en sentir mucho orgullo. La reforma judicial ha avanzado de manera
significativa.
Nos sentimos orgullosos de haber contribuido con estos
esfuerzos, cooperación que se ha canalizado a través de la Agencia de los
Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID).
Esta cooperación ha contribuido a crear sistemas y carreras
de entrenamiento para jueces, para el ministerio público y para los defensores
públicos, así como asistencia en las áreas de mediación familiar y de las
víctimas de la violencia doméstica.
Durante más de una década el proceso electoral dominicano
ha sido evaluado como un proceso libre y justo. Dentro de una semana, los
dominicanos y dominicanas celebrarán un año más de su independencia. Esta
independencia está garantizada en parte por el fuerte proceso democrático.
Durante años la República Dominicana ha llevado a cabo
elecciones libres, justas y transparentes. La Junta Central Electoral ha
avanzado mucho en cuanto a la agenda que ha planteado para organizar las
elecciones de mayo. Diversos grupos de la sociedad civil como Participación
Ciudadana también juegan un papel importante en garantizar la integridad de las
elecciones.
La Embajada de los Estados Unidos ha recibido de parte del
Gobierno dominicano, de los partidos de oposición y de la Junta Central
Electoral, diversas solicitudes para que apoye el proceso electoral. Estamos
considerando estas solicitudes en estos momentos.
Todos los sectores de las sociedades democráticas tienen
una responsabilidad de apoyar un proceso electoral saludable. El mes pasado, el
Presidente de la Cámara, el señor Paniagua, le exhortó a los partidos políticos
bajar los niveles de insulto durante la campaña electoral.
Grupos empresariales, instituciones religiosas, la Junta
Central, los medios de comunicación, así como otros sectores, también han hecho
el mismo reclamo. A largo plazo, son los votantes de cualquier país los que
pueden llevar a cabo un diálogo político más saludable, ejerciendo el derecho al
voto.
En el 2008, los ciudadanos de la República Dominicana y de
los Estados Unidos elegirán la persona que dirigirá sus países durante los
próximos cuatro años. Los estadounidenses estamos realmente muy motivados con
el proceso electoral del próximo mes de noviembre.
Los votantes de mi país ya han sorprendido a los medios de
comunicación y a los expertos en el proceso de las primarias. Las elecciones
estadounidenses prometen verdaderas opciones debido a la gran diversidad entre
los candidatos, en cuanto a sus procedencias y propuestas programáticas. Y a
largo plazo, esa es la clave para una democracia saludable: las elecciones deben
darle a los votantes la oportunidad de impactar temas importantes y direcciones.
Ahora, permítanme hablar sobre el segundo pilar: la
promoción de la prosperidad.
Mi gobierno ofrece numerosos programas para ayudar a las
empresas dominicanas a competir en el mercado de hoy. Los programas de la
USAID, de fortalecimiento de la capacidad productiva, están contribuyendo a que
los productos dominicanos lleguen a los mercados estadounidenses,
particularmente en el área de la agricultura.
Los miembros de la Cámara deben considerar los increíbles
recursos y asesorías que ofrece el Servicio Comercial de nuestra Embajada. La
Oficina Comercial de aquí es una oficina regional y ofrece grandes facilidades
no sólo para establecer contacto con los Estados Unidos, sino también para gran
parte del Caribe. Llévense de mi consejo: hablen con la gente de la Oficina
Comercial, con Bob Jones y con Laura Giménez.
El pasado mes de noviembre, en un discurso pronunciado ante
la Cámara, mi valioso colega Roland Bullen trató el tema de la implementación
del DR‑CAFTA. En octubre del año pasado, el Secretario de Economía, el
Secretario Montás, dijo ante la Cámara que la República Dominicana tendrá que
alcanzar altas tasas de crecimiento en las décadas venideras para poder
aumentar, de manera significativa, los niveles de vida de los ciudadanos.
Estoy de acuerdo que el enfoque debe concentrarse en el
crecimiento sostenible. Pero, ¿cómo puede un país mantener un crecimiento
sostenible a largo plazo? De algo estoy seguro: la libertad económica es
crítica.
Los países que promueven la libertad económica están en
mejor posición de disfrutar de la prosperidad que aquellos que no la tienen.
Esa fue la conclusión de un estudio de 14 años de duración emitido el pasado mes
por el diario The Wall Street Journal y la Fundación Heritage.
Los resultados están muy claros: una quinta parte de las
economías más libres del mundo tienen más de cinco veces el promedio de ingreso
per cápita de la quinta parte que es menos libre.
Las economías más libres también tienen tasas de desempleo
y de inflación más bajas.
a conclusión del informe es sencilla. La libertad
económica fomenta un mayor crecimiento, lo que puede conllevar a más libertad
económica y más crecimiento, creando así un círculo virtuoso.
La libertad económica debe incluir derechos para las
empresas y para los inversionistas. Estos derechos deben incluir el derecho a
un plano nivelado de juego, el derecho a conocer las reglas del juego, y el
derecho de entender bien que las reglas del juego no serán cambiadas ni que se
aplicarán de manera arbitraria. Desgraciadamente, donde quiera que existan
reglas, siempre habrá intereses empresariales que buscan doblar o romper las
reglas.
Por eso es que se necesitan instituciones sólidas y
transparentes, precisamente para proteger las reglas y fomentar la confianza en
los inversionistas.
Hoy, en los medios de comunicación, escuchamos a personas
decir que el RD-CAFTA no ha cumplido con su cometido. Algunos argumentan que
las exportaciones no han subido y que los precios no han bajado al grado que se
esperaba. Entiendo la frustración que reflejan estos comentarios. En estos
momentos, vivimos momentos económicos difíciles no sólo en la República
Dominicana sino también en mi país. En los Estados Unidos, también, individuos
muy influyentes, algunas empresas y grupos de intereses diversos plantean han
planteado sus argumentos contra el libre comercio.
Pero estos argumentos no representan la naturaleza de los
acuerdos de libre comercio, como lo es el RD-CAFTA. Mi predecesor como
Embajador dijo, “Nadie debe pensar que el RD-CAFTA en una ‘varita mágica’ que
resolverá todos los problemas de la República Dominicana”.
Debemos estar claro en lo siguiente: el RD-CAFTA se ha
venido desarrollando tal y como se prometió. El RD-CAFTA ha consolidado y
ampliado los beneficios ya existentes. Las exportaciones no-tradicionales han
aumentado, específicamente en el renglón de agricultura. El RD‑CAFTA ha
reducido los costos de numerosas importaciones. Asimismo, ha incrementado las
oportunidades de inversión.
Si los precios de algunos artículos no han caído, otros
factores también han jugado un papel importante, como lo ha sido los
impresionantes incrementos en los precios del petróleo y los precios de algunos
rubros.
Tal y como ha indicado en varias ocasiones esta Cámara, los
sectores económicos principales del país todavía carecen de una sólida
competencia. Como todos saben, se trata de elementos básicos de la economía.
Juntos debemos todos trabajar para garantizar que el pueblo
entienda lo que es el RD-CAFTA, y cómo funciona. De no hacerlo, la
República Dominicana se verá muy presionada para alejarse del camino del
desarrollo de la libertad económica. El RD-CAFTA no es el final de todo, pero
un comienzo prometedor. Requiere de un compromiso activo y de un trabajo
continuo.
La Cámara está haciendo un excelente trabajo informándole a
la República Dominicana sobre los beneficios de la libertad económica. Pero,
los miembros particulares de la Cámara pueden hacer mucho más. Por ejemplo, en
los Estados Unidos las empresas como General Electric le han dado a sus
trabajadores paquetes informativos para brindarles información sobre los
acuerdos de libre comercio, y cómo pueden beneficiar a la empresa y a la nación.
Esfuerzos similares podrían ser de gran utilidad aquí.
Juntos, podríamos continuar caminando por el camino de la libertad económica.
El tercer pilar de nuestra política en las Américas y en la
República Dominicana es la inversión en la gente. El liderazgo de la Cámara ha
reconocido la importancia de mejorar el sistema de educación para ayudar a la
República Dominicana competir en un mundo globalizado.
La USAID, la Cámara, y la Secretaría de Estado de Educación
juntos lanzaron el “Programa de Inversión en la Educación para la
Competitividad”, con el objetivo de ayudar a las empresas privadas “apadrinar”
una escuela pública.
El programa apoya iniciativas educativas, tales como
mejoramiento de la infraestructura escolar, entrenamiento de maestros,
construcción de biblioteca y donación de materiales escolásticos. A la fecha,
16 empresas locales están apoyando 31 escuelas públicas, beneficiando a más de
16,000 estudiantes dominicanos.
Algunos podrían pensar que el apadrinamiento de una escuela
por una empresa es un simple acto de caridad. Pero, eso sería incorrecto. Las
empresas que están apadrinando estas escuelas lo están haciendo por su propio
interés. Se han dado cuenta de que al involucrarse en el proceso pueden
garantizar que la educación que reciban los niños los preparará para ser
miembros más efectivos de la fuerza laboral.
Estos trabajadores serán más productivos e innovadores.
Estas empresas saben que si estos niños no van a la escuela, podrían tirarse a
las calles donde de seguro recibirán un tipo de educación muy diferente.
Todo buen proceso educativo se inicia con buenos maestros.
Nos sentimos muy orgullosos de la sociedad que llevamos a cabo con la PUCMM, y
con la Secretaría de Estado de Educación para promover excelentes seminarios de
entrenamiento para los maestros en las aulas, el lugar donde en realidad se
lleva a cabo la enseñanza.
La Secretaría, la USAID, y la PUCMM, están trabajando
juntas para implementar los Centros para la Excelencia para el Desarrollo
Docente, programa que se desarrolla entre el primer y cuatro grados de la
primaria.
La Secretaría de Estado de Educación ahora ampliará esta
iniciativa en los próximos cuatro años para involucrar todos los sistemas de
educación primaria del país.
Una persona que se ha beneficiado de los Centros es Lorenny,
una niña dominicana. A la edad de 10 años, ya Lorenny había repetido el primer
grado tres veces. Nunca había pasado. Sin embargo, una profesora entrenada por
la USAID se interesó en Lorenny, la ayudó a aprender a leer, y vio cómo la niña
se pudo desarrollar. El año pasado, el Presidente Bush contó la inspiradora
historia de Lorenny en un importante discurso que pronunció sobre la política de
los Estados Unidos en las Américas. Su historia es similar a las historias de
miles de niños y niñas dominicanos cuyas vidas han sido tocadas por este
programa.
El mes pasado el Gobierno dominicano demostró su compromiso
con la educación, duplicando el número de becas Fulbright que se otorgan
anualmente para que estudiantes dominicanos puedan estudiar en los
Estados Unidos.
Además, la autoridad en telecomunicaciones de la República
Dominicana, el INDOTEL, ha realizado esfuerzos para incrementar el uso de las
computadoras entre los más pobres, y facilitar el acceso al Internet en
comunidades marginadas.
Permítanme enfatizar que estos esfuerzos, por más
importantes que sean, no pueden reemplazar la base de la inversión en la
educación básica. Thomas Friedman, con mucha grandiosidad, confirmó que el
mundo de hoy es plano, con pocas barreras para competir en la era del Internet.
Pero, en un mundo tan plano, los sueños de los niños que no pueden leer serán
eliminados con mucho más rapidez.
En la época del Internet cualquiera puede tener una idea
que puede, de por sí, crear nuevas empresas y hasta nuevas industrias. En este
mundo plano en que hoy vivimos, ningún país se puede dar el lujo de desperdiciar
el genio potencial de amplios sectores de la población. El Bill Gates del
mañana puede encontrarse hoy en un barrio dominicano, o en el campo.
El cuarto y el último pilar de la política exterior de los
Estados Unidos en el Hemisferio Occidental es proteger la seguridad de los
estados democráticos. En términos generales, me siento muy optimista sobre el
futuro de las relaciones domínico-americanas. Pero, en cuanto a la guerra
contra las drogas y su amplio impacto en nuestros gobiernos y sociedades, siento
más reservas.
Sin embargo, hay puntos luminosos. El pasado mes, por
ejemplo, por primera vez, la Cámara Americana de Comercio invitó al Jefe de la
Policía Nacional a dirigirse a su audiencia. Felicito al Presidente de la
Cámara, al Sr. Paniagua, y al Jefe de la Policía, Mayor General Guzmán Fermín,
por haber iniciado este importante diálogo.
Espero que esta iniciativa conlleve al desarrollo de lazos
más sólidos entre la Policía Nacional y la Cámara Americana. El hecho es que la
Policía necesita la Cámara, y la Cámara necesita a la Policía. La seguridad y
la prosperidad son inseparables.
Los miembros de la Cámara pueden, en realidad, jugar un
papel importante en la promoción de un ambiente empresarial seguro para resistir
las amenazas internacionales de las drogas, el crimen y el terrorismo.
Dos ejemplos luminosos de lo que es la cooperación efectiva
son la Alianza Empresarial para el Comercio Seguro (conocida como BASC, por sus
siglas en inglés), y la Iniciativa de Seguridad de Contenedores (CSI, también
por sus siglas en inglés.) Ambos programas están funcionando muy bien, haciendo
que la República Dominicana sea un lugar más seguro y más competitivo.
En la guerra contra las drogas, también me quito el
sombrero ante el Director de la DNCD, el Mayor General Ramírez Ferreira.
Tanto el Jefe de la Policía como el Mayor General Ramírez
Ferreira son excelentes representantes de su pueblo. Están realizando una
excelente labor en su lucha para confrontar el crimen internacional y el
narcotráfico.
Ellos ven cómo el narcotráfico y la corrupción están
vinculados a problemas sociales tales como la educación, el desempleo, y la
destrucción de la estructura familiar.
El Gobierno de los Estados Unidos apoya ampliamente al
Gobierno dominicano en su lucha contra las drogas. Pero, necesitamos de su
ayuda. Un gran ejemplo es llevar a cabo pruebas anti-drogas en los puestos de
trabajo.
La Policía Nacional ha demostrado gran liderazgo con esta
iniciativa. Su política de realizar pruebas anti-doping entre sus agentes
protege al público en general de agentes que podrían estar bajo la influencia de
narcóticos y, por ende, ser menos productivos.
De igual manera, algunas empresas del sector privado en los
Estados Unidos también llevan a cabo pruebas anti-doping, para el bien de la
empresa y del bienestar general.
Un estudio demostró que las empresas que realizaban estos
programas redujeron las reclamaciones laborales en un 63.7%. Un programa anti-doping,
que esté acompañado de garantías jurídicas, mejora la productividad del empleado
y las opciones de tratamiento pueden salvar el importante capital humano.
Agradecemos la gran determinación que han llevado a cabo
algunas voces dominicanas, con el objetivo de confrontar la amenaza del tráfico
de narcóticos y el lavado de activos. El lavado de activos provee el escudo
protector de los beneficios obtenidos por el narcotráfico.
Una herramienta que funciona en la guerra contra drogas es
la confiscación de bienes. Un sistema bien regulado de confiscación de bienes,
con sistemas efectivos para proteger contra el abuso y proteger los derechos de
las personas, ha sido muy exitoso en los Estados Unidos.
La confiscación de bienes no sólo le quita los beneficios
al narcotráfico. En realidad, puede canalizar esos beneficios para fortalecer
las instituciones que están llevando a cabo la guerra en contra del
narcotráfico.
Confío en que sus empresas harán lo necesario para borrar
la escoria de las drogas y la corrupción de su sociedad. Claro está, un buen
vecino no haría negocios con una persona que se sospecha es un narcotraficante.
De esta misma manera, confío que ustedes como empresarios se mantendrán alejados
de empresas sospechosas que podrían estar vinculadas al tráfico de narcóticos.
Finalmente, permítanme decir que provengo de una familia
que cree profundamente en el trabajo voluntario y, muy especialmente, en el
servicio público en particular.
En su discurso sobre el Estado de la Nación del año pasado,
el Presidente Bush dijo “Nuestro trabajo en el mundo también está basado en una
verdad imperecedera: A quien mucho se le da, mucho se espera”.
Los miembros de la Cámara Americana de Comercio son, en
realidad, un grupo bendecido por grandes dotes financieras, intelectuales o de
otra índole.
Hemos recibido mucho. Trabajemos juntos para poder darles
a nuestras sociedades democráticas mucho de lo que nosotros hemos recibido y que
tanto han enriquecido nuestras vidas.
Muchas gracias una vez más por haberme invitado hoy aquí.
Me entusiasma el poder trabajar con ustedes.
Que Dios los bendiga. |